La regla inicial para quien se plantea escribir un libro es esta: hazlo tan solo si deseas leer algo que todavía no existe. Esta norma es, a la vez, razón de ser de escribir, compromiso ético y guía creativa para la obra. Cuando hace año y medio los profesionales que forman Strategyco. nos conjuramos para escribir Las siete magníficas, queríamos sencillamente eso: leer algo que no podíamos conseguir en bibliotecas o librerías.

Los motivos de esta ausencia eran varios. El primero era la relativa originalidad de lo que deseábamos. Hay muchos libros sobre las llamadas soft skills, o habilidades blandas, pero el mundo de la gestión apenas ha explorado el campo de las habilidades profundas. Estas deep skills, a diferencia de las hard (técnicas) y las soft (interpersonales), son cualidades complejas que marcan la diferencia tanto en ámbitos profesionales como personales; no son algo que se tiene, sino algo que se es. El segundo era el empobrecedor efecto de la autoayuda, la «psicología positiva» y los relatos particularistas sobre esta clase de obras. Faltaban, eso creíamos y aún creemos, en los anaqueles de las bibliotecas de empresa (y no digamos en los puntos de venta en los aeropuertos) textos que abordasen la problemática organizacional y humana desde la ciencia social y la neurociencia, la ética, las humanidades y el management. Estos mundos malviven incomunicados en las empresas, la Academia, las escuelas de negocio y los centros de investigación, y nosotros queríamos que se hablasen.

El tercer y último motivo era este: la necesidad de un texto donde, uno, las conclusiones fuesen aplicables al nivel organizacional y el individual, y dos, donde el qué y el cómo fuesen revelados tanto con rigor como cercanía. «I want it all», cantaban los Queen, «and I want it now»; este era el reto alucinante. Creíamos poder hacerlo (nunca se sabe, en innovación, ahí está la gracia) porque siete cabezas piensan mucho mejor que una, y porque, modestia aparte, tenemos de todo: historia, economía, biología, periodismo, derecho, ciencias empresariales, ingeniería, filosofía, matemáticas, psicología, y, más que nada, decenas y hasta más de cien años de experiencia personal, emprendedora y directiva acumulados en el equipo.

Sorprendente y significativamente, la parte más fácil fue decidir cuáles serían estas siete habilidades profundas que potencian nuestras vidas, profesiones y organizaciones.

 

Emprenditud: el emprendimiento como actitud y la iniciativa como clave del valor al construir proyectos.

Gesthábito: la gestión cómo hábito virtuoso, las buenas costumbres como algoritmos necesarios para la excelencia.

Comunicaemoción: el arte y la ciencia de comunicar para impactar en las mentes y los corazones ajenos.

    Profesiética: la ética profesional como motor de comportamientos y forma de estar en el mundo que da sentido a cuanto hacemos.

    Velociagilidad: metodologías ágiles y cultura de la flexibilidad para brillar en un mundo convulso, ambiguo y extraordinariamente complejo.

    Compromisión: la forja de compromisos como núcleo de la confianza, la superación personal de conflictos y adversidades y la construcción de los mejores equipos.

    Creactividad: los procesos cerebrales que dan lugar a la invención, y cómo incitarlos a nivel individual y empresarial para producir valiosas innovaciones.

 

Pensamos que los libros deben merecer la pena no solo por su contenido, sino como experiencia. De ahí la otra gran regla que nos impusimos: no solo hechos, no solo estrategias, también historias que den cuerpo a lo transmitido y hagan que el texto se disfrute en sí mismo. Eso es, también, Las siete magníficas, no un manual al uso —aunque haya claves, resúmenes y una estructura que guía—, sino un viaje venturoso, una epopeya que debe acabar con la respuesta a esta pregunta: ¿cómo han de ser las personas y las organizaciones para alcanzar sus máximas aspiraciones?

Esperamos que disfrutéis la lectura tanto como nosotros la escritura.

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