No es infrecuente que los términos “Transformación Digital” y »Digitalización» se usen como sinónimos, lo cual está creando gran confusión y conduciendo a errores (en muchos casos, también crea decepción).

Ciertamente, si nos quedamos en las palabras, parece que transformación digital y digitalización son lo mismo, pero son términos con muy diferente significado.

Muchas veces este uso confuso es intencionado por parte de aquellos que intentan hacer ver que sus empresas o negocios están en línea con lo que está de moda (sin realmente estarlo). Otras veces, ese uso confuso viene de parte de quienes tratan de vender con “nueva envoltura” los servicios “de siempre” (demostrando de esta forma su poca profesionalidad) a empresas poco conocedoras de lo que compran, pero con inquietud por evolucionar y prepararse para el presente y el futuro.

Vamos a hacer el intento de aclararlo en unas pocas líneas.

La Digitalización es el proceso en el que se emplean tecnologías digitales para simplificar, mejorar y/o automatizar operaciones o procesos de negocio. No es nuevo. Es algo que de manera constante está teniendo lugar a escala global desde los años 80 y 90 mediante la incorporación progresiva de tecnología como soporte a la ejecución de tareas en cualquier ámbito de nuestras empresas, tanto en áreas corporativas como de negocio u operaciones (implantación de ERP, CRM, SCM, SCP, Nóminas, etc.). Y su impacto en el mundo empresarial ha sido y es tan determinante, porque hace el trabajo mucho más rápido y eficiente. No obstante, lo habitual es que la digitalización sin más no transforme los procesos de las compañías. Por ejemplo, una empresa de retail que pone en marcha una tienda online ha digitalizado el proceso de venta, pero no lo ha transformado.

Por otro lado, las Transformación Digital consiste en llevar a cabo una transformación profunda de procesos, competencias y modelos de negocio para sacar el máximo provecho de las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales. En particular, para dotar a las empresas de herramientas que permitan una toma  de decisiones más automática y objetiva a partir de la información digitalizada (datos), generada por la propia empresa y la eventual explotación de fuentes de datos externas que permitan enriquecer la información propia. De esto va la Transformación Digital, de aprovechar la tecnología para que los procesos de la empresa sean dinámicos y adaptables a un mercado que se mueve a una velocidad de vértigo, sobre todo en determinados sectores de actividad. Obviamente, para pensar en Transformación Digital, es obligado haber pasado antes por un proceso de Digitalización.

Lo más importante de este concepto es la idea de transformación.

Y, en segundo lugar, que esa transformación (que puede centrarse en áreas específicas de la compañía, tecnológicas o no, o en toda la empresa); se sustenta de manera fundamental en el uso de datos y la extracción de información de ellos mediante el uso de la tecnología. Lógicamente, este cambio en la manera de enfocar el funcionamiento del área (o compañía) objeto de la Transformación Digital, afectará de manera directa a las personas que están en ella. Por eso es tan importante acompañar estos cambios con acciones formativas que faciliten la transición. La Transformación Digital también trata de personas, aunque de manera nuclear implique tecnología (y mucha), porque sólo implantar tecnología no es suficiente.

Nos vamos a detener algo más en este último aspecto, dado que en muchos casos está empleándose (de forma errónea) para desvirtuar la esencia que debe estar en el sustrato de una estrategia de Transformación Digital.

Es clave tener presente que la tecnología es la palanca del cambio que acompaña la Transformación Digital y que, al mismo tiempo, hay que estimular a las personas para que cambien y se adapten a nuevos métodos de trabajo más ágiles y menos jerárquicos. En muchos casos, a nuevas estructuras organizativas y de toma de decisiones. Pero si asociamos principalmente Transformación Digital a “Gestión del Cambio”, ocultando (o lo que es peor, sin saber) que la clave es el cambio tecnológico que permita la explotación de información y la toma de decisiones basada en datos, el fracaso está garantizado.

El discurso de “la Transformación Digital va primero de personas”, sin tener claro el papel que juega la tecnología, es típico de quienes no saben de tecnología. Por otro lado, enfocarse sólo en tecnología, quitando prioridad e importancia al cambio cultural, también es garantía de no llegar a buen puerto. Tecnología y Personas han de ir de la mano en nuestra estrategia de Transformación Digital, aunque el cambio tecnológico va como mínimo unos pasos por delante.

En una próxima entrada de blog hablaremos de otra frecuente confusión: Transformación Digital e Innovación (¿os suena familiar oír hablar de la gerencia de “Innovación y Transformación Digital”?). Os adelanto que son bien distintas.