La transformación digital también puede salir mal.

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”La transformación digital también puede salir mal, sobre todo cuando no la haces”.

José María González-Alorda. STRATEGYCO Noviembre 2019

No obstante esta aseveración, hacerla no es tampoco una panacea. Debemos tomar conciencia de que la transformación digital es un estado en permanente evolución que se apoya en el uso de la tecnología, pero que se orienta a mejorar radicalmente el rendimiento y el alcance de las empresas buscando un cambio cultural

La transformación digital no responde solamente a un remozado de la arquitectura IT. Ni tampoco a la implantación de un software o la contratación de una prestigiosa agencia de Marketing Digital. Un proceso de  transformación digital comienza cuando el CEO de la organización visualiza dónde quiere poner su organización dentro de cinco años, con qué propuesta de valor y con qué posicionamiento. 

Para responder a esta visión, quizá debería preguntarse: 

  • ¿Qué puedo hacer que no esté haciendo, que si lo hiciera sistemáticamente significaría una ventaja competitiva para mi negocio?
  • ¿Esto que no tengo en cuenta está relacionado con la cultura de mi organización, con la comunicación interna o externa, con el producto o servicio, con su propuesta de valor, con su estrategia de diferenciación? 
  • ¿Lo que no estoy haciendo tiene que ver con la estrategia empresarial, con el modelo de negocio, con las políticas o los procedimientos de avance
  • ¿Esto que no estoy haciendo tiene que ver con la cohesión de mi equipo directivo, con la consistencia del proyecto o con las capacidades de los equipos
  • ¿Esto que no estoy haciendo tiene que ver con cómo me relaciono con mi cliente, con cómo resuelvo sus objeciones o si la satisfacción es la adecuada para sostener la actividad
  • ¿Tiene que ver con la falta de solvencia financiera, con la inadecuada gestión de la caja, con la confusión de largo plazo con corto plazo? 
  • ¿Está relacionado con la falta de planificación financiera, bajo control de los presupuestos o incluso ausencia de los anteriores? 
  • ¿Tiene que ver con los procesos trampa, con los reproches departamentales, con el cajón de ineficiencias
  • ¿Esto que no estoy haciendo tiene que ver con la innovación y las nuevas tecnologías? Como el Big Data, las Redes Sociales y la Inteligencia Artificial, ¿o tiene que ver con las cosas que siempre se han hecho así?

Son tantas la preguntas que hay que hacerse que, a lo mejor no es sensato iniciar un proceso de digitalización si antes no resuelves tus problemas de inconsistencia directiva. No vaya a ser que transformes digitalmente tu propia inconsistencia.

En la actualidad, la transformación digital no es una opción.

La empresa de hoy ya no puede plantearse la adaptación a este nuevo panorama pues no hay otra manera de renovarse y competir que mediante este proceso de transformación digital.

Hablamos de proceso porque la digitalización se debe concebir como un desarrollo gradual acorde a las capacidades y necesidades de cada organización; teniendo en cuenta que su implementación supone un cambio en la mentalidad de todos los integrantes de la empresa.

Para abordar la transformación digital de manera eficaz hay que atender tres puntos clave:

  • Fomentar un liderazgo innovador con capacidad de aportar ideas nuevas.
  • Impulsar formas de trabajo productivas y flexibles que ayuden a retener talento.
  • Conocer al cliente mediante la gestión eficaz de datos.

Para afrontar el proceso de digitalización es necesario:

  • Actitud abierta al cambio.
  • Inteligencia emocional.
  • Capacidad de adaptación a un entorno cambiante.

Cuando la presión de la digitalización ha pasado de paulatina a sofocante, no parece sensato dar el paso adelante sin contar con la visión de profesionales externos; “desapasionados de la inconsistencia”, que te ayuden a ordenar el cuarto cuando ya uno no es capaz de ello.  

Repensar tu estrategia, hacerlo con y desde tus equipos, cohesionar la relación entre los directivos, simplificar el lenguaje, bajar los egos, tirar de franqueza y asertividad será una forma de dictar órdenes que se conviertan en hechos. 

La consulta con profesionales externos que impulsan la transformación digital te ayudará a que los previos queden bien determinados y que cada responsable sepa cuál es su responsabilidad y qué grado de compromiso le exige. 

Entonces sí, plantearte la estrategia de transformación digital, también te puede salir bien.